Formación y ventas
Blog de TRANS Formación
Ideas para formar en ventas, liderazgo y servicio al cliente
Formación y ventas
Blog de TRANS Formación
Ideas para formar en ventas, liderazgo y servicio al cliente
Tema: Habilidades, Ventas
Como ciudadanos escuchamos cada día a políticos que discursean sobre temas que poco importan a los ciudadanos. Como clientes nos encontramos con vendedores que nos intentan convencer con discursos comerciales que describen técnicamente su producto. Cuando los clientes no estamos interesados en su producto, sólo estamos preocupados por nosotros mismos y nuestro problema, que no es lo mismo.
Hay muchos equipos comerciales a los que sólo se les da formación sobre producto, conocimientos técnicos que después cada vendedor adapta a su propio mensaje de venta.
Vendedores poco efectivos que cierran sólo 1 de cada 5 contactos, equipos de venta con tantos mensajes diferentes como comerciales tiene el equipo y clientes poco receptivos a sus argumentos son consecuencia, entre otros factores, de la falta de un eficaz discurso comercial.
Veamos qué es un discurso comercial, cuál es su objetivo, 10 pasos para crear un discurso comercial efectivo y 5 oportunidades para usarlo.
Discurso comercial o sales pitch es el mensaje que transmitimos al cliente, adaptado a los diferentes escenarios de contacto con el cliente, usando diferentes canales, para persuadirlo de que decida pasar a la siguiente fase de nuestro proceso de venta.
Lo que definamos como nuestro discurso comercial será la base de una propuesta escrita a un cliente calificado; de la argumentación en una entrevista; o de un email o llamada fría de prospección. Es el mismo discurso comercial, pero adaptado en cada caso al interlocutor, al canal utilizado y al objetivo buscado.
El objetivo del discurso comercial es contar con un marco estratégico de argumentación que permita:
El discurso comercial debería comenzar por el esfuerzo de comprensión del punto de vista del cliente: sus necesidades, deseos y expectativas, sus criterios y cuadro de decisión, o sus actuales soluciones.
La síntesis es siempre una virtud en ventas. Dependiendo de la situación e interlocutor, deberé ser capaz de explicar de la forma más condensada posible y con sólidos argumentos técnicos, en qué y por qué es valioso mi producto para el cliente.
La RAE define discurso, como “serie de palabras y frases empleadas para manifestar lo que se piensa o se siente”, “Discurrir sobre una materia” … y así hasta 12 acepciones, todas referidas a una comunicación unidireccional, nunca relacionadas con un diálogo. Por lo que no estoy seguro si la palabra “discurso” es la más adecuada para nuestro mensaje de ventas. Eso es lo que hacen los malos vendedores. No venden, discursean.
En estos tiempos de infoxicación y de redes sociales donde se leen más titulares que contenidos, importa cada vez más la seducción del primer impacto. O mi email, post o llamada se perderán en la papelera de las gestiones improductivas. Cliente desconectado, venta perdida.
Por ejemplo, pensemos preguntas iniciales, abiertas y de influencia, que traigan a la mente beneficios irresistibles para mi cliente:
A partir de aquellas necesidades afloradas en el cliente sugiere, ahora sí, no antes, el valor aportado por tu producto; cómo aliviará sus dolores y aumentará sus ganancias – para seguir usando el léxico de A. Osterwalderen en su propuesta de valor.
Toda buena presentación, también el discurso comercial, debe contar con una estructura sólida, lógica y clara.
Una buena estructura muestra la relación entre las partes y el todo de mi valor y facilita la comprensión y el recuerdo por parte del cliente.
Por ejemplo:
La estructura dependerá del escenario de venta en que me encuentre. Y en todo caso, cualquier estructura será mejor que lo no estructura.
Además de mencionar tu valor, debes aportar elementos que demuestren lo que dices.
El cliente decide por emociones y justifica después con razones. Y primero percibe las emociones, antes que las razones, más lentas de interiorizar.
Por esas dos razones, aporta también emociones en tu discurso comercial.
Mi discurso comercial abordará mis fortalezas, pero también debe considerar mis debilidades o las dudas previstas que puedan surgir al cliente. No para exponerlas al cliente (o sí), sino para estar preparado para el caso de que aparezcan en forma de objeciones. La peor objeción es la desconocida, la que no tengo oportunidad de responder.
Las técnicas de cierre de ventas se suelen sobrevalorar. Por sí solas no consiguen acuerdos, pero sí son el puente entre las fases del proceso de venta.
No son la tarta, pero sí las cerezas que dan valor al conjunto: pon un botón naranja en tu web pidiendo la conversión; finaliza tu email proponiendo una entrevista presencial; u ofrece dos alternativas de pedido para que el cliente elija qué te compra, en tu entrevista cara a cara.
Veamos 5 situaciones, en diferentes momentos del proceso o funnel de ventas, en los que poner en práctica mi discurso comercial.
Como el liderazgo, mi discurso comercial deberá ser situacional: será el mismo discurso, pero estará adaptado a cada escenario y objetivo de venta.
Por ejemplo, estará presente en las siguientes 5 gestiones de venta habituales:
Una vez detectadas las necesidades del cliente, transmitiré cómo mi producto / servicio / empresa / persona las solucionan; qué ventajas tienen; y esas ventajas a su vez, qué beneficios le reportan a él, en su actual situación.
La llamada telefónica en frío, como el primer contacto por email, debe ser especialmente breve, estructurada y enfocada en lo relevante de mi discurso comercial.
Por ejemplo, estructurada en estas 5 fases:
Un correo que evite ser considerado spam, capte atención y provoque acción del lector contará con:
Mi discurso comercial se plasmará también en el conjunto de acciones que desarrolle en redes sociales. Por ejemplo, en LinkedIn:
Y de la misma manera, deberé determinar cómo transmitir mi discurso comercial participando en Twitter, Instagram o Facebook. O cómo utilizar servicios de mensajería instantánea como WhatsApp; medio que, bien utilizado, puede llegar a constituirse en una vía directa y efectiva de comunicación con el cliente.
La conocida fórmula de presentación del elevator pitch sugiere la importancia de contar con un esquema con la esencia de mi discurso comercial, a utilizar cuando tengo poco tiempo para exponer el valor de mis soluciones.
Típicamente consta de pocas frases que consiguen:
El discurso comercial es el conjunto estructurado de ideas y argumentos que, adaptado a cada escenario, canal e interlocutor, facilita que mi cliente lo comprenda, lo acepte y decida pasar a la siguiente fase del proceso de venta.
Cada equipo de ventas debería tener claro un discurso común, que, con el toque personal de cada vendedor, se transmita de forma homogénea al mercado.
El discurso será breve, relevante y flexible; facilitará el diálogo con el cliente; aportará un lenguaje común a todo el equipo de venta y debería estar en papel, no en piedra.
Foto original de Volodymyr Hryshchenko on Unsplash
Autor: Equipo TRANS Formación.
Artículo publicado originalmente por Miguel Ángel Génova y actualizado por el equipo TRANS Formación.

Servicio al cliente interno: cómo inspirarlo y promoverlo