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En función de qué factores
evaluar necesidades de formación.
¿Cuáles
son los seis factores que me permiten decidir la conveniencia o
no de una solución formativa y en segundo término,
poder diseñar, desarrollar y evaluar la acción elegida?
Autor: Miguel Génova - TRANS Formación
En otro artículo nos referimos a
la importancia de la sistemática obtención y análisis
de información previo a cualquier proceso de formación
en la empresa; gestión que debería ser parte esencial
y continua del perfil funcional de un departamento de formación.
Veamos ahora cuál es esa información
a recopilar y analizar.
Al menos deberíamos analizar los siguientes
seis aspectos respecto a la posible necesidad de formación:
1. Idóneos
2. Actuales
3. Causas
4. Opiniones y sentimientos
5. Vías de solución
6. Costes y beneficios
1. Idóneos
Podemos considerar dos tipos de niveles
Idóneos:
los que se refieren
al nivel deseable de desempeño
de las personas;
los que apuntan a su
nivel de competencia profesional.
Los primeros, referidos a la actuación
esperada, no sólo especificarán los resultados
a conseguir por la persona, sino que también dejarán
claro el nivel de esfuerzos o actividades que aquélla
deba llevar a cabo. Este matiz entre resultados y esfuerzos es tan
importante en la evaluación de un empleado como olvidado
muchas veces por los mandos.
Estos niveles idóneos de desempeño
deberán ser cuantificados
en el mayor grado posible. Expresados, por ejemplo, en números
(de horas, unidades, clientes, visitas); en euros (vendidos, ganados
por su trabajo, ahorrados, cobrados, gastados); o en porcentajes
(de rotación, de quejas, de pedidos).
Los idóneos competenciales se refieren
ni más ni menos que al conocido abc del formador: ¿Qué
conocimientos, pericias
y actitudes necesitarán tener
las personas para realizar un trabajo bien hecho?
Algunas veces es difícil para el formador
especificar el nivel de los idóneos, ya sea porque no existe
acuerdo entre las partes implicadas o por la dificultad para cuantificar
u hacer objetivos esos niveles: el mando que quiere que su vendedor
"aproveche mejor su tiempo" o "cierre mejor las entrevistas
con clientes".
Otros dos aspectos a conocer sobre los niveles
idóneos es si éstos son actualmente conseguidos por
alguien en la empresa (punto siguiente) y las consecuencias positivas
o negativas de su no cumplimiento.
2. Actuales
La dura realidad:
¿qué
conocen, saben hacer, realizan, consiguen o sienten las personas
hoy por hoy, en esta empresa?
¿Cuántos
minutos -de los 2400 supuestamente disponibles por mis visitadores
/ comerciales cada semana- están realmente delante
de un médico / cliente?
¿Cuántos
intentos de obtención de un compromiso de uso realizan diariamente
cada uno de ellos?
Aquí el problema suele presentarse cuando
la información disponible se sustenta exclusivamente en la
intuición que el superior tiene sobre que sus comerciales
"no saben cerrar' o "trabajan poco".
La disimilitud existente entre niveles idóneos
y actuales estará indicando un problema factible de solucionar
o no con formación. Deben observarse qué operaciones
no se realizan o se hacen de forma diferente, así como qué
cosas se hacen y no están contempladas en el desempeño
establecido:
¿Una parte importante
de su tiempo el visitador lo utiliza en la logística de distribución
del producto?
¿En qué
porcentaje de clientes atendidos o en qué horarios o en qué
días en la caja de una entidad financiera se deben intentar
ventas cruzadas?
3. Causas
¿Por
qué existe el problema?
¿Cuáles
son las razones que hacen que la gente se comporte así?
Siempre hay una explicación. De la habilidad para hurgar
en el problema dependerá el que se las conozca finalmente.
Buscar causas implica buscar lo que diferentes
interlocutores entienden como factores causales del problema. Lo
que para el comercial será "la feroz competencia";
para el jefe será "su feroz incompetencia"...
La importancia de clarificar las causas radica
en que la formación no puede solucionar todos los problemas
de la empresa (¡Eso quisiéramos los que nos dedicamos
a ella!). Las condiciones en las que se realiza un trabajo, el sistema
de supervisión o el de incentivos pueden ser alguno de los
factores causales de un problema de desempeño no solucionable
por formación. 0 por formación a este colectivo, por
lo menos.
4. Opiniones y sentimientos
¿Qué
opinan los empleados a los que iría destinada la formación?
¿Y sus jefes;
sus subordinados; sus clientes u otras personas relacionadas con
el problema o la situación analizada?
Las dos primeras partes especialmente, pero también las restantes,
tienen opiniones y podrán transmitir sus ideas, actitudes
y emociones al respecto.
¿Qué opinan los comerciales sobre
el objetivo de número de visitas diarias? ¿Creen en
los encantos técnicos del producto que están vendiendo?
¿Están convencidos de la necesidad de intentar el
cierre o la venta cruzada o sólo lo ven como una -¡una
más!- imposición irrelevante del mando o de la empresa?
5. Vías de solución
Son las vías de acción tendentes
a finalizar o disminuir el problema. La búsqueda de este
dato deberá hacerse, en principio, en un colectivo más
restringido que en el caso de los anteriores aspectos, dado que
las decisiones sobre soluciones se basarán generalmente en
las opiniones de los directivos y de los profesionales de formación.
Sólo si existe una posibilidad real de que sus preferencias
sean consideradas en la solución formativa, se debería
interrogar al participante al respecto.
6. Costes y beneficios
A pesar de la dificultad que muchas veces implica calcular el coste
de la brecha Idóneo
- Actual, se debe intentar evaluar
si el valor de solucionar el problema es superior al costo de las
acciones requeridas.
¿Qué cuesta más:
dar formación o mantener un equipo no formado?
Mientras que es fácil cuantificar el coste de la materia
prima desaprovechada en un proceso productivo, es muy difícil
valorar la insatisfacción de nuestros clientes por un mal
tratamiento de sus reclamaciones. O el beneficio no ganado por las
ventas perdidas por la incapacidad del equipo de ventas para argumentar
un precio superior al de la competencia...
Otro aspecto interesante en esta evaluación
es el coste futuro de esta discrepancia en el caso que hoy no adoptemos
alguna acción correctiva.
Finalmente:
¿se realiza hoy en las empresas un análisis sistemático
de estas seis variables antes de poner en marcha una acción
de formación?
Por nuestra experiencia en el campo de la formación de directivos
y equipos comerciales en España, no somos tan optimistas.
Y ello es causa seguramente de que algunas veces el programa de
formación no responda a las expectativas del participante
o de sus mandos.
Y no pretendo decir que excelentes procesos de ENF aseguran el éxito.
Porque es evidente que se requiere, después, un adecuado
programa que responda a la necesidad detectada y un adecuado formador
que imparta eficazmente el programa... pero éstos son otros
dos temas diferentes: ¿qué es un buen programa de
formación? y ¿qué es un buen formador?
Miguel Génova
TRANS Formación Consultores
sobre el artículo.

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